Villa Felisa

"La arquitectura es el testigo insobornable de la historia, porque no se puede hablar de un gran edificio sin reconocer en él el testigo de una época, su cultura, su sociedad, sus intenciones…" Octavio Paz


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Ensayo final de investigación

UNIVERSIDAD ICESI / FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS SOCIALES / DEPARTAMENTO DE ESPAÑOL Comunicación Oral y Escrita II – Grupo No.:25 /  Profesora: Andrea RODRÍGUEZ M. Estudiante: Andrés VÉLEZ P. – Código: 12109058 /

13 de noviembre de 2012

 

VILLA FELISA:

VESTIGIO DE CALI VIEJO

 

“La arquitectura es el testigo insobornable de la historia, porque no se puede hablar de un gran edificio sin reconocer en él el testigo de una época, su cultura, su sociedad, sus intenciones.”

Octavio Paz

 

Desde la década de los ochenta hasta el día de hoy, Luis vende dulces en la Avenida Sexta con Calle Cuarta, frente a Villa Felisa, una antigua casa quinta construida en los años veinte en Cali. Con el pasar de los años Luis se ha convertido en veedor de uno de los inmuebles más representativos del Barrio Granada y ha desarrollado una relación de amores y desamores con éste; ha visto cómo la casa ha estado en las ruinas, cómo ha sido restaurada y cómo ha vuelto a su estado usual de abandono absoluto; a veces se preocupa enormemente por el futuro de la villa, otras veces es completamente indiferente ante qué le pueda suceder. Luis estuvo frente a Villa Felisa cuando ésta fue declarada patrimonio urbano-arquitectónico de Cali mediante el artículo 140º del Acuerdo municipal 030 de 1993 y cuando fue revindicada como bien de interés cultural (BIC) de Cali mediante los artículos 173º del Acuerdo 069 de 2000 y 26º del Acuerdo 0232 de 2007.

Ahora que Villa Felisa se encuentra de nuevo en un estado de deterioro avanzado, surgió la propuesta de darle el debido reconocimiento a este inmueble como BIC del Valle del Cauca. De acuerdo al artículo 6º del Decreto 763 del 2009, para que un inmueble sea declarado como Bien de Interés Cultural del ámbito municipal, departamental o nacional, debe poseer un valor histórico, que es cuando se constituye en un testimonio para la reconstrucción de la historia; valor estético, que es cuando se le reconocen importantes atributos artísticos o de diseño; y/o valor simbólico, que es cuando expresa diferentes modos de ver y sentir el mundo. Por tener los tres tipos de valores mencionados, Villa Felisa amerita que su protección como BIC sea elevada del ámbito municipal al ámbito departamental.

 

El valor histórico de Villa Felisa va de la mano del contexto histórico caleño, ya que la transformación de un pueblo con poca comunicación con el resto del país a una ciudad, conllevó a que Cali viviera en el siglo XX un crecimiento urbano y demográfico inusitado. Prueba de ello fue la creación de los barrios San Fernando y Granada, especialmente este último el cual fue el primer barrio en Cali que se configuró relativamente lejos del centro, a la orilla opuesta del Río Cali. La creación del Barrio Granada fue especialmente importante para el desarrollo urbano de la ciudad, pues sus viviendas rompieron con el esquema tradicional de casas con una fuerte herencia colonial.

En libro Historia de Cali en el siglo 20: sociedad, economía, cultura y espacio, el economista caleño Édgar Vásquez Benítez afirma con vehemencia que “si hubiese que fechar el despegue de Cali hacia la modernización se podría decir que ocurrió entre 1910 y 1915, cuando se presentaron cambios institucionales que convirtieron la aldea en centro administrativo, militar, político y religioso, pero principalmente a raíz de la llegada del Ferrocarril desde Buenaventura” (2001:159). El periodo presidencial del General Rafael Reyes –el cual Enrique Santos Molano acertadamente denomina “el quinquenio de la modernización”- impulsó el desarrollo industrial y le dejó muchísimas importantes obras de infraestructura al país, entre ellas la inauguración y renovación de carreteras y la ampliación de las vías férreas. Por este motivo, varios municipios como Santiago de Cali vivieron un boom de desarrollo que siguió creciendo de forma constante hasta el año 1929.

Si no hubiera sido por el crecimiento urbano de la ciudad, Villa Felisa nunca hubiera existido, debido a que ésta fue una de las primeras casas construidas en el Barrio Granda, alejado del centro de la ciudad. El arquitecto Ricardo Hincapié Aristizábal, autor del libro Santiago de Cali y Palacio Nacional de Justicia, coincide con Vásquez en que el siglo XX fue absolutamente fundamental para la ruptura de la arquitectura colonial y la modernización de la ciudad, pues se transformó por completo la sociedad, la economía, la cultura y el espacio. Villa Felisa es –como diría Octavio Paz- un “testigo insobornable de la historia” del desarrollo de la capital del Valle del Cauca, pues permanece hasta la actualidad como un recuerdo tangible de la osadía de aquellos caleños que se atrevieron a construir sus viviendas en “la otra orilla” del Río Cali, alejados del centro histórico de la ciudad y de la Plaza central que lleva el apellido de don Joaquín de Caycedo y Cuero, último alférez real de la capital vallecaucana.

 

El valor estético de Villa Felisa ha sido resaltado en el pasado por importantes expertos en la materia y medios de comunicación, como el diario El Tiempo que citó al reconocido arquitecto restaurador José Luis Giraldo quien afirmó que la fachada de este inmueble está levantada sobre un basamento; tiene un ancho pórtico en forma de “L” que es una fusión de un porche y el corredor de una casa de hacienda; sus columnas son de capitel corintio; sus cornisas son circulares con ojos de buey y guirnaldas; algunos de sus detalles son estilo mudéjar, como la verja de hierro del antejardín y las pilastras de remate piramidal a manera de esfera tipo renacimiento; y posee filigranas de madera en sus puertas y ventanas, típico de la arquitectura de la colonización antioqueña, las cuales tienen arcos con altos relieves en forma de signos heráldicos palaciegos (1997: N.pag.). Su valor estético se refleja adicionalmente en el hecho de que el inmueble está construido alrededor de un patio central que incluye una fuente, como las antiguas casas coloniales sin embargo, cuenta con una estructura puntual de concreto estructural y con un amplio antejardín, elementos típicos de las casas modernas.

 

Villa Felisa tiene un valor simbólico que ha incrementado con el pasar de los años, pues hoy en día es una de las pocas casas quintas de arquitectura moderno-historicista que se conserva en Cali. El estilo ecléctico de este inmueble resume la transición que vivió la ciudad de la colonia a la modernidad, por lo cual aportó en su época a una nueva visión del mundo para los habitantes de la ciudad, ya que la estética y la comodidad se volvieron protagonistas de la arquitectura de las casas de la época. Adicionalmente, Villa Felisa fue una de las primeras casas construidas a principios del siglo XX a la orilla opuesta del río Cali, pues la ciudad fue fundada en el centro y la expansión urbana caleña se había limitado al Barrio San Fernando. Con la erección de Villa Isabel, el Batallón Pichincha y Villa Felisa, se consolidó el Barrio Granada y se inició un proceso de expansión urbana hacia el norte de la ciudad.

La importancia de la preservación de inmuebles con un valor simbólico como el de Villa Felisa, es subrayado por Carlos Alberto Roldán Luna en Santiago de Cali: estampas de ayer, imágenes de hoy, pues él afirma que es urgente preservar los bienes inmuebles de interés cultural de Cali para llamar “la atención sobre la necesidad de recuperar, como invaluable patrimonio, una ciudad amable y cívica por excelencia” (2006:5). Por este motivo, la presencia en la ciudad de los inmuebles que poseen un valor simbólico tiene efectos significativos sobre el ordenamiento territorial y la población general.

 

La declaratoria departamental no es ni el único ni el mejor método de salvar Villa Felisa, pues la historia reciente ha demostrado que existe un abismo entre la protección formal y la protección real de los bien inmueble de interés cultural en Colombia. Prueba de ello es la casa Pérez Norzagaray –majestuosa obra del arquitecto italiano Bruno Violi- la cual fue declarada patrimonio cultural en el 2001 y demolida por sus propietarios en el 2008, a pesar de voces de protesta como la de Carlos Lleras Figueroa, hijo del ex director de El Espectador Carlos Lleras de la Fuente y nieto del ex presidente Carlos Lleras. Como el anterior existen miles de casos en Colombia, pues las autoridades municipales, departamentales y nacionales han probado reiteradamente que son incapaces de preservar los bienes inmuebles de interés cultural y sancionar a aquellos que atenten contra éstos.

 

Con el pasar de los días Villa Felisa continúa deteriorándose lentamente ante la mirada indiferente de los vallecaucanos y ante la ausencia de las autoridades municipales, hasta el punto que en la actualidad su existencia se encuentran en grave peligro. Su valor histórico, estético y simbólico son indiscutibles sin embargo su declaratoria como bien inmueble de interés cultural del ámbito departamental sí lo es; aunque no sea ni la única ni la más idónea de las estrategias para protegerla, su declaratoria departamental por lo menos crearía un margen temporal y legal que aseguraría su existencia en el corto y mediano plazo. Para poder asegurar la existencia y conservación del bien inmueble a largo plazo es absolutamente indispensable que entidades como la Sociedad de Mejoras Públicas de Santiago de Cali y la Sociedad Colombiana de Arquitectos Capítulo Valle, trabajen junto al Ministerio de Cultura, la Secretaría departamental de Cultura y Turismo y el Departamento Administrativo de Planeación Municipal, con el fin de formular alianzas estratégicas de gran envergadura entre el sector público y privado, cuyo objetivo sea la protección integral de todos los bienes inmuebles de interés cultural del municipio, del departamento y de la nación ubicados en el Valle del Cauca.

Sugerencias como la que hace Carlos Alberto Roldán Luna en Santiago de Cali: estampas de ayer, imágenes de hoy de formular planes municipales que tengan como finalidad un  “entorno limpio, organizado, sin ventas ambulantes, donde el río tutelar es un eje de recuperación urbana y paisajística de la ciudad” (2006: 6), son fundamentales para la protección de los bienes inmuebles de interés cultural del Valle del Cauca. Mientras tanto, Luis seguirá vendiendo dulces frente a Villa Felisa, esperando a que sea restaurada de una vez por todas o a que sus columnas no resistan más la apatía de los vallecaucanos y se desplome como Villa María, Villa Cecilia, Villa Isabel y la mayoría de sus vecinas. Independiente de su futuro, debido a su valor histórico, estético y simbólico, Villa Felisa es y siempre será un vestigio de Cali Viejo que sirve como crítica al proceso de seudo-modernización urbana que se viene adelantando desde la década de los setenta en la ciudad, bautizado por el arquitecto Ricardo Hincapié Aristizábal como una tormenta que se transformó en un huracán.

 

No. de palabras: 1,802

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

Academia de Historia del Valle del Cauca. (2006). Boletín de la Academia de Historia del Valle del Cauca. Santiago de Cali: Academia de Historia del Valle del Cauca.

 

Diario El País. (3 de mayo de 2002). La Casa Felisa abre sus puertas.

 

Diario El Tiempo. (13 de mayo de 1997). La Felisa, con una restauración incierta.

 

Cámara de Comercio de Cali. (1998). Tertulias del “Cali Viejo”: segundo libro. Santiago de Cali: Feriva.

 

Fernández de Soto Torres, R. (2009). Cali: una nueva mirada. Santiago de Cali: Cargraphics.

 

Hincapié Aristizábal, R. & Chaves Beltrán, A. & Zapata Albán, C.A. (2010). Santiago de Cali y el Palacio Nacional de Justicia. Santiago de Cali: Universidad del Valle.

 

Niño Murcia, C. (2003). Arquitectura y estado: contexto y significado de las construcciones del Ministerio de Obras Públicas. Colombia 1905-1960. Santa Fe de Bogotá: Universidad Nacional de Colombia.

 

Paz Lozano, O. (2012); Frases célebres de Octavio Paz sobre la arquitectura. En: Celebérrima. Recuperado el 20 de septiembre de 2012, en

http://www.celeberrima.com/frase/frases-celebres-de-octavio-paz-sobre-la-arquitectura-la-arquitectura-es-el-testigo.html

 

Roldán Luna,  C.A. (2006). Santiago de Cali: estampas de ayer, imágenes de hoy. Santiago de Cali: Feriva.

 

Vásquez Benítez, É. (2001). Historia de Cali en el siglo 20: sociedad, economía, cultura y espacio. Santiago de Cali: Artes gráficas del Valle.

 

Zuluaga Ramírez, F.U & Mejía Prado, E. & Valencia Valderrama, R. & Arias Calero A. (2012). Valle del Cauca: procesos históricos. Santiago de Cali: Feriva.

 

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Reseña de “Historia de Cali en el siglo 20: sociedad, economía, cultura y espacio”

El libro Historia de Cali en el siglo 20: sociedad, economía, cultura y espacio del economista caleño Édgar Vásquez Benítez es uno de los más importantes textos historiográficos de la ciudad, alabado por importantes académicos como Francisco Uriel Zuluaga, quien lo equiparó a la Historia de Cali de Gustavo Arboleda. En su libro, Vásquez describe el entorno regional en el siglo XIX y rigurosamente divide la historia de Cali en el siglo XX en cuatro etapas: tránsito a la modernización (1900-1930), interrupción del desarrollo y crisis (1929-1931), apogeo industrial en la vieja ciudad (1933-1955) y desaceleración industrial, tercerización y conflictos sociales. Para describir el proceso de modernización que vivió Cali en el siglo XX, el autor hace énfasis en el tránsito de aldea a urbe debido a la expansión urbana y del acelerado despegue de la ciudad hacia la modernización en el periodo de 1910 a 1915.

 

El autor declara que la transformación de un pueblo con poca comunicación con el resto del país a una ciudad, conllevó a que Cali viviera en el siglo XX un crecimiento urbano y demográfico inusitado. Prueba de ello fue la creación de los barrios San Fernando y Granada; este último fue el primer barrio en Cali que se configuró relativamente lejos del centro, a la orilla opuesta del Río Cali. La creación del Barrio Granada fue especialmente importante para el desarrollo urbano de la ciudad, pues sus casas rompieron con el esquema tradicional de casas con una fuerte herencia colonial.

 

Vásquez afirma con vehemencia que “si hubiese que fechar el despegue de Cali hacia la modernización se podría decir que ocurrió entre 1910 y 1915, cuando se presentaron cambios institucionales que convirtieron la aldea en centro administrativo, militar, político y religioso, pero principalmente a raíz de la llegada del Ferrocarril desde Buenaventura” (2001:159). El periodo presidencial del General Rafael Reyes –el cual Enrique Santos Molano acertadamente denomina “el quinquenio de la modernización”- impulsó el desarrollo industrial y le dejó muchísimas importantes obras de infraestructura al país, entre ellas el mejoramiento de las carreteras, el incremento de los ferrocarriles y la ampliación de las vías férreas. Por este motivo, varios municipios vivieron un boom de desarrollo que siguió progresando de forma constante hasta el año 1929.

 

Es indudable que Historia de Cali en el siglo 20: sociedad, economía, cultura y espacio describe con gran precisión el proceso de modernización de la capital vallecaucana, haciendo especial énfasis en las causas principales de dicho proceso histórico, como lo fueron la transformación urbanística y su despegue entre 1910 y 1915. Si no hubiera sido por el crecimiento urbano de la ciudad, Villa Felisa nunca hubiera existido, debido a que ésta fue una de las primeras casas construidas en el Barrio Granda, alejado del centro de la ciudad. El arquitecto Ricardo Hincapié Aristizábal, autor del libro Santiago de Cali y Palacio Nacional de Justicia, coincide con Vásquez en que el siglo XX fue absolutamente fundamental para la ruptura de la arquitectura colonial y la modernización de la ciudad, pues se transformó por completo la sociedad, la economía, la cultura y el espacio.

 

Vásquez Benítez, É. (2001). Historia de Cali en el siglo 20: sociedad, economía, cultura y espacio. Santiago de Cali: Artes gráficas del Valle.


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Reseña de “Santiago de Cali: estampas de ayer, imágenes de hoy”

Aunque son varios los libros de fotografías de Cali en el siglo XX, Santiago de Cali: estampas de ayer, imágenes de hoy es probablemente uno de los únicos que contrasta con tanta maestría el pasado y presente de determinados bienes inmuebles, símbolos de la ciudad. El psicólogo y fotógrafo Carlos Alberto Roldán Luna divide su libro en varios capítulos ilustrados con magníficas fotografías: Río Cali; iglesias y conventos; vías y transporte; la Plaza Principal; barrios; ferias y fiestas; monumentos; comunidad Marisa y evolución urbana. Más que hacer un minucioso trabajo historiográfico sobre la historia de la ciudad, el autor pretende a partir de imágenes históricas, concientizar a los caleños de que todavía están a tiempo para corregir algunas de las problemáticas que aquejan a su ciudad. Roldán presenta dos formas puntuales como solución a dichos obstáculos: la preservación del patrimonio material y la recuperación urbana y paisajística.

 

Carlos Alberto Roldán subraya que es de gran importancia preservar los bienes de interés cultural de Cali para llamar “la atención sobre la necesidad de recuperar, como invaluable patrimonio, una ciudad amable y cívica por excelencia” (2006:5). En la década de los setenta, decenas de inmuebles fueron demolidos en nombre un falso progreso que pretendía acabar con cualquier rastro de estilos arquitectónicos más antiguos. Mientras en Europa después de que finalizó la segunda guerra mundial, los gobiernos invirtieron grandes sumas de dinero en la restauración de inmuebles afectados por la guerra, en Cali se destruyó el Batallón Pichincha para construir el C.A.M. y Villa María, la residencia de don Emiliano Otero, fue remplazada con un adefesio bautizado el “Palacio Rosa”.

 

Santiago de Cali: estampas de ayer, imágenes de hoy hace énfasis en la urgencia de un “entorno limpio, organizado, sin ventas ambulantes, donde el río tutelar es un eje de recuperación urbana y paisajística de la ciudad” (2006: 6). El primer capítulo del libro es precisamente sobre el Río Cali y habla sobre cómo algunos de los bienes inmuebles de interés cultural fueron edificados a orillas del río, como fue el caso del Batallón Pichincha, el Edificio Colombiana de Tabaco, la Iglesia La Ermita, el Hotel Alférez Real, el Puente Ortiz, el Teatro Jorge Isaacs, el edificio Gutiérrez Vélez y el Conservatorio Bellas Artes. El hecho de que un puñado de personas decidieron construir sus casas alejadas del centro de la ciudad, a la orilla opuesta del Río Cali y fundaron el moderno Barrio Granda, demuestra que el río efectivamente sí fue una frontera importante que a principios de siglo dividió la ciudad, pero que después de la expansión urbana hacia el norte, se consolidó como eje de algunos de los inmuebles más simbólicos de la ciudad. Proyectos como el del hundimiento de la Avenida Colombia precisamente le apuntan al rescate de la noción del Río Cali como eje de recuperación urbana y paisajística.

 

En su libro, es muy claro que el autor presenta la preservación del patrimonio material y la recuperación urbana y paisajística como dos formas puntuales de solucionar los múltiples problemas de Cali en el siglo XXI. Es claro que los bienes inmuebles de interés cultural de una ciudad son un elemento clave de su desarrollo urbano y no deben ser socavados en nombre de la modernización, como sucedió con el Batallón Pichincha. Al igual que Roldán Luna, en su libro Historia de Cali en el siglo 20: sociedad, economía, cultura y espacio del economista, Édgar Vásquez Benítez afirma que la preservación del patrimonio material de la ciudad es crucial para corregir algunos de los problemas que acosan a la capital valluna. Ambos autores de apuntan a que los caleños se concienticen de su pasado y recuperen el civismo que los solía caracterizar, con el fin de lograr cambios trascendentales en la urbe.

 

Roldán Luna,  C.A. (2006). Santiago de Cali: estampas de ayer, imágenes de hoy. Santiago de Cali: Feriva.


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Demolición de caseta sobre Villa Felisa

Como expliqué en este mismo blog el pasado 29 de septiembre, aunque en un principio creí que la caseta ubicada sobre Villa Felisa fue un elemento introducido por alguno de los dueños del bien inmueble, después de obtener una fotografía en alta resolución del Archivo Fílmico y Fotográfico del Valle del Cauca, caí en la cuenta de que desde un inicio estuvo ubicado sobre la terraza de la casa. Aunque la caseta podría haber sido definida a como un esperpento que enlodaba la fachada de Villa Felisa, las personas que demolieron la caseta aparentemente la semana pasada o la anterior, presuntamente violaron el artículo 23º del Acuerdo 0232 del 2007 que establece en relación a los B.I.C.’s de conservación Tipo 3, como Villa Felisa, lo siguiente: “en su conservación arquitectónica se debe mantener la fachada original y sus volúmenes más externos, como respuesta al perfil urbano existente, así como el tratamiento de las áreas exteriores de dominio público como son los antejardines.”


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Consulta a Juan Camilo Rodríguez Gómez

Para poder entender por qué la publicidad de la Cervecería “El Toro” y el Café “La Mascota” contiene una foto de Villa Felisa, consulté al doctor en historia Juan Camilo Rodríguez Gómez, actual vicepresidente de la Academia Colombiana de Historia. El doctor Rodríguez me ayudó muchísimo con esta investigación al informarme de lo siguiente:

– La publicidad fue probablemente publicado a mediados de 1920
– Tiene un estilo y formato parecido a los que se publicaban en periódicos o revistas como “El Gráfico” de Bogotá
– Los teléfonos de la época podían ser de una, dos o tres cifras, con lo cual queda descartada mi hipótesis de que la publicidad fue publicada antes de 1921 debido a que el teléfono de las empresas tiene dos cifras y de acuerdo al libro “Historia de Cali en el Siglo 20: Sociedad, Economía, Cultura y Espacio”, “en 1912 el servicio se inició con con 50 abonados, pero ya para 1921 la empresa contaba con 250 instalaciones”.
– En palabras del doctor Rodríguez, “en la época era usual que la publicidad mostrara personajes, monumentos, edificaciones destacadas de una ciudad, etc, no necesariamente el producto que anunciaba; así que es normal que para anunciar una cerveza se mostrara una fotografía de una avenida o de una calle de la ciudad, así no tuviera relación directa con el negocio. Esa casa debía ser un inmueble muy llamativo y por tanto se debió utilizar como “gancho” publicitario.”

Esta información me resultó increíblemente útil para esta investigación.


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Reunión con Gerardo Arboleda Salazar, Presidente de la Fundación Tercer Milenio

La semana pasada tuve una reunión con Gerardo Arboleda Salazar, quien preside la Fundación Tercer Milenio (http://historico.elpais.com.co/paisonline/calionline/notas/Febrero122008/cali02.html), la cual actualmente se encuentra inactiva. La fundación restauró importantes bienes inmuebles de interés cultural como las iglesias La Ermita, San Antonio, San Judas y Villa Felisa, siendo esta última su sede principal hasta hace un par de años (https://villafelisa.files.wordpress.com/2012/09/scan_pic00111.jpg?w=700&h=). Debido a las múltiples ocupaciones laborales de los miembros de la fundación, se decidió por unanimidad poner el proyecto en el congelador y al final de la reunión, Arboleda se comprometió a convocar a una asamblea general para volver a poner la organización en movimiento y yo me comprometí a participar activamente en dicho proceso.


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Secretaría de Gobierno de Cali = Silencio administrativo

Interpuse un derecho de petición en el mes de junio para preguntarle a Carlos José Holguín Molina, Secretario de Gobierno Municipal de Cali, por qué su oficina no está cumpliendo con el Artículo 75 del Acuerdo No. 0232 de 2007 que dice lo siguiente: “La Alcaldía de Santiago de Cali a través de la Secretaria de Gobierno, Convivencia y Seguridad Ciudadana y de la Empresa de Aseo del Municipio, deberán garantizar que todos los inmuebles y sus respectivos entornos protegidos por el presente Acuerdo gocen de permanente aseo y que todos los espacios aledaños estén libres de obstáculos que impidan el libre goce y disfrute de éstos por parte de todos los habitantes de la ciudad. Para tal efecto deberá aportar las medidas conducentes para recuperar el espacio público y su conservación.” Debido al prolongado silencio administrativo de la Secretaría de Gobierno, presenté una queja en la Personería Municipal el pasado viernes. Espero que pronto se cumpla el artículo citado y reciba respuesta a mi derecho de petición.