Villa Felisa

"La arquitectura es el testigo insobornable de la historia, porque no se puede hablar de un gran edificio sin reconocer en él el testigo de una época, su cultura, su sociedad, sus intenciones…" Octavio Paz


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Reseña de “Historia de Cali en el siglo 20: sociedad, economía, cultura y espacio”

El libro Historia de Cali en el siglo 20: sociedad, economía, cultura y espacio del economista caleño Édgar Vásquez Benítez es uno de los más importantes textos historiográficos de la ciudad, alabado por importantes académicos como Francisco Uriel Zuluaga, quien lo equiparó a la Historia de Cali de Gustavo Arboleda. En su libro, Vásquez describe el entorno regional en el siglo XIX y rigurosamente divide la historia de Cali en el siglo XX en cuatro etapas: tránsito a la modernización (1900-1930), interrupción del desarrollo y crisis (1929-1931), apogeo industrial en la vieja ciudad (1933-1955) y desaceleración industrial, tercerización y conflictos sociales. Para describir el proceso de modernización que vivió Cali en el siglo XX, el autor hace énfasis en el tránsito de aldea a urbe debido a la expansión urbana y del acelerado despegue de la ciudad hacia la modernización en el periodo de 1910 a 1915.

 

El autor declara que la transformación de un pueblo con poca comunicación con el resto del país a una ciudad, conllevó a que Cali viviera en el siglo XX un crecimiento urbano y demográfico inusitado. Prueba de ello fue la creación de los barrios San Fernando y Granada; este último fue el primer barrio en Cali que se configuró relativamente lejos del centro, a la orilla opuesta del Río Cali. La creación del Barrio Granada fue especialmente importante para el desarrollo urbano de la ciudad, pues sus casas rompieron con el esquema tradicional de casas con una fuerte herencia colonial.

 

Vásquez afirma con vehemencia que “si hubiese que fechar el despegue de Cali hacia la modernización se podría decir que ocurrió entre 1910 y 1915, cuando se presentaron cambios institucionales que convirtieron la aldea en centro administrativo, militar, político y religioso, pero principalmente a raíz de la llegada del Ferrocarril desde Buenaventura” (2001:159). El periodo presidencial del General Rafael Reyes –el cual Enrique Santos Molano acertadamente denomina “el quinquenio de la modernización”- impulsó el desarrollo industrial y le dejó muchísimas importantes obras de infraestructura al país, entre ellas el mejoramiento de las carreteras, el incremento de los ferrocarriles y la ampliación de las vías férreas. Por este motivo, varios municipios vivieron un boom de desarrollo que siguió progresando de forma constante hasta el año 1929.

 

Es indudable que Historia de Cali en el siglo 20: sociedad, economía, cultura y espacio describe con gran precisión el proceso de modernización de la capital vallecaucana, haciendo especial énfasis en las causas principales de dicho proceso histórico, como lo fueron la transformación urbanística y su despegue entre 1910 y 1915. Si no hubiera sido por el crecimiento urbano de la ciudad, Villa Felisa nunca hubiera existido, debido a que ésta fue una de las primeras casas construidas en el Barrio Granda, alejado del centro de la ciudad. El arquitecto Ricardo Hincapié Aristizábal, autor del libro Santiago de Cali y Palacio Nacional de Justicia, coincide con Vásquez en que el siglo XX fue absolutamente fundamental para la ruptura de la arquitectura colonial y la modernización de la ciudad, pues se transformó por completo la sociedad, la economía, la cultura y el espacio.

 

Vásquez Benítez, É. (2001). Historia de Cali en el siglo 20: sociedad, economía, cultura y espacio. Santiago de Cali: Artes gráficas del Valle.


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Reseña de “Santiago de Cali: estampas de ayer, imágenes de hoy”

Aunque son varios los libros de fotografías de Cali en el siglo XX, Santiago de Cali: estampas de ayer, imágenes de hoy es probablemente uno de los únicos que contrasta con tanta maestría el pasado y presente de determinados bienes inmuebles, símbolos de la ciudad. El psicólogo y fotógrafo Carlos Alberto Roldán Luna divide su libro en varios capítulos ilustrados con magníficas fotografías: Río Cali; iglesias y conventos; vías y transporte; la Plaza Principal; barrios; ferias y fiestas; monumentos; comunidad Marisa y evolución urbana. Más que hacer un minucioso trabajo historiográfico sobre la historia de la ciudad, el autor pretende a partir de imágenes históricas, concientizar a los caleños de que todavía están a tiempo para corregir algunas de las problemáticas que aquejan a su ciudad. Roldán presenta dos formas puntuales como solución a dichos obstáculos: la preservación del patrimonio material y la recuperación urbana y paisajística.

 

Carlos Alberto Roldán subraya que es de gran importancia preservar los bienes de interés cultural de Cali para llamar “la atención sobre la necesidad de recuperar, como invaluable patrimonio, una ciudad amable y cívica por excelencia” (2006:5). En la década de los setenta, decenas de inmuebles fueron demolidos en nombre un falso progreso que pretendía acabar con cualquier rastro de estilos arquitectónicos más antiguos. Mientras en Europa después de que finalizó la segunda guerra mundial, los gobiernos invirtieron grandes sumas de dinero en la restauración de inmuebles afectados por la guerra, en Cali se destruyó el Batallón Pichincha para construir el C.A.M. y Villa María, la residencia de don Emiliano Otero, fue remplazada con un adefesio bautizado el “Palacio Rosa”.

 

Santiago de Cali: estampas de ayer, imágenes de hoy hace énfasis en la urgencia de un “entorno limpio, organizado, sin ventas ambulantes, donde el río tutelar es un eje de recuperación urbana y paisajística de la ciudad” (2006: 6). El primer capítulo del libro es precisamente sobre el Río Cali y habla sobre cómo algunos de los bienes inmuebles de interés cultural fueron edificados a orillas del río, como fue el caso del Batallón Pichincha, el Edificio Colombiana de Tabaco, la Iglesia La Ermita, el Hotel Alférez Real, el Puente Ortiz, el Teatro Jorge Isaacs, el edificio Gutiérrez Vélez y el Conservatorio Bellas Artes. El hecho de que un puñado de personas decidieron construir sus casas alejadas del centro de la ciudad, a la orilla opuesta del Río Cali y fundaron el moderno Barrio Granda, demuestra que el río efectivamente sí fue una frontera importante que a principios de siglo dividió la ciudad, pero que después de la expansión urbana hacia el norte, se consolidó como eje de algunos de los inmuebles más simbólicos de la ciudad. Proyectos como el del hundimiento de la Avenida Colombia precisamente le apuntan al rescate de la noción del Río Cali como eje de recuperación urbana y paisajística.

 

En su libro, es muy claro que el autor presenta la preservación del patrimonio material y la recuperación urbana y paisajística como dos formas puntuales de solucionar los múltiples problemas de Cali en el siglo XXI. Es claro que los bienes inmuebles de interés cultural de una ciudad son un elemento clave de su desarrollo urbano y no deben ser socavados en nombre de la modernización, como sucedió con el Batallón Pichincha. Al igual que Roldán Luna, en su libro Historia de Cali en el siglo 20: sociedad, economía, cultura y espacio del economista, Édgar Vásquez Benítez afirma que la preservación del patrimonio material de la ciudad es crucial para corregir algunos de los problemas que acosan a la capital valluna. Ambos autores de apuntan a que los caleños se concienticen de su pasado y recuperen el civismo que los solía caracterizar, con el fin de lograr cambios trascendentales en la urbe.

 

Roldán Luna,  C.A. (2006). Santiago de Cali: estampas de ayer, imágenes de hoy. Santiago de Cali: Feriva.


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Demolición de caseta sobre Villa Felisa

Como expliqué en este mismo blog el pasado 29 de septiembre, aunque en un principio creí que la caseta ubicada sobre Villa Felisa fue un elemento introducido por alguno de los dueños del bien inmueble, después de obtener una fotografía en alta resolución del Archivo Fílmico y Fotográfico del Valle del Cauca, caí en la cuenta de que desde un inicio estuvo ubicado sobre la terraza de la casa. Aunque la caseta podría haber sido definida a como un esperpento que enlodaba la fachada de Villa Felisa, las personas que demolieron la caseta aparentemente la semana pasada o la anterior, presuntamente violaron el artículo 23º del Acuerdo 0232 del 2007 que establece en relación a los B.I.C.’s de conservación Tipo 3, como Villa Felisa, lo siguiente: “en su conservación arquitectónica se debe mantener la fachada original y sus volúmenes más externos, como respuesta al perfil urbano existente, así como el tratamiento de las áreas exteriores de dominio público como son los antejardines.”


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Consulta a Juan Camilo Rodríguez Gómez

Para poder entender por qué la publicidad de la Cervecería “El Toro” y el Café “La Mascota” contiene una foto de Villa Felisa, consulté al doctor en historia Juan Camilo Rodríguez Gómez, actual vicepresidente de la Academia Colombiana de Historia. El doctor Rodríguez me ayudó muchísimo con esta investigación al informarme de lo siguiente:

– La publicidad fue probablemente publicado a mediados de 1920
– Tiene un estilo y formato parecido a los que se publicaban en periódicos o revistas como “El Gráfico” de Bogotá
– Los teléfonos de la época podían ser de una, dos o tres cifras, con lo cual queda descartada mi hipótesis de que la publicidad fue publicada antes de 1921 debido a que el teléfono de las empresas tiene dos cifras y de acuerdo al libro “Historia de Cali en el Siglo 20: Sociedad, Economía, Cultura y Espacio”, “en 1912 el servicio se inició con con 50 abonados, pero ya para 1921 la empresa contaba con 250 instalaciones”.
– En palabras del doctor Rodríguez, “en la época era usual que la publicidad mostrara personajes, monumentos, edificaciones destacadas de una ciudad, etc, no necesariamente el producto que anunciaba; así que es normal que para anunciar una cerveza se mostrara una fotografía de una avenida o de una calle de la ciudad, así no tuviera relación directa con el negocio. Esa casa debía ser un inmueble muy llamativo y por tanto se debió utilizar como “gancho” publicitario.”

Esta información me resultó increíblemente útil para esta investigación.


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Reunión con Gerardo Arboleda Salazar, Presidente de la Fundación Tercer Milenio

La semana pasada tuve una reunión con Gerardo Arboleda Salazar, quien preside la Fundación Tercer Milenio (http://historico.elpais.com.co/paisonline/calionline/notas/Febrero122008/cali02.html), la cual actualmente se encuentra inactiva. La fundación restauró importantes bienes inmuebles de interés cultural como las iglesias La Ermita, San Antonio, San Judas y Villa Felisa, siendo esta última su sede principal hasta hace un par de años (https://villafelisa.files.wordpress.com/2012/09/scan_pic00111.jpg?w=700&h=). Debido a las múltiples ocupaciones laborales de los miembros de la fundación, se decidió por unanimidad poner el proyecto en el congelador y al final de la reunión, Arboleda se comprometió a convocar a una asamblea general para volver a poner la organización en movimiento y yo me comprometí a participar activamente en dicho proceso.


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Secretaría de Gobierno de Cali = Silencio administrativo

Interpuse un derecho de petición en el mes de junio para preguntarle a Carlos José Holguín Molina, Secretario de Gobierno Municipal de Cali, por qué su oficina no está cumpliendo con el Artículo 75 del Acuerdo No. 0232 de 2007 que dice lo siguiente: “La Alcaldía de Santiago de Cali a través de la Secretaria de Gobierno, Convivencia y Seguridad Ciudadana y de la Empresa de Aseo del Municipio, deberán garantizar que todos los inmuebles y sus respectivos entornos protegidos por el presente Acuerdo gocen de permanente aseo y que todos los espacios aledaños estén libres de obstáculos que impidan el libre goce y disfrute de éstos por parte de todos los habitantes de la ciudad. Para tal efecto deberá aportar las medidas conducentes para recuperar el espacio público y su conservación.” Debido al prolongado silencio administrativo de la Secretaría de Gobierno, presenté una queja en la Personería Municipal el pasado viernes. Espero que pronto se cumpla el artículo citado y reciba respuesta a mi derecho de petición.


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Escritura 271 de 1943 de la Notaría Primera de Cali

Este fin de semana, con la ayuda de la historiadora María Eugenia Liévano Rodríguez, trascribí las cinco páginas que componen escritura 271 de 1943 de la Notaría Primera de Cali, mediante la cual Villa Felisa fue vendida por don Julio C. Gómez L. a don Salomón Vélez Cuartas (https://villafelisa.wordpress.com/resena-historica/). Ya solicité en la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos una copia de las “páginas 1182 y 1183, partida 20987, tomo 12 del Libro de Registro número primero; y a folio 1341, Partida 2843 del Libro Segundo de R., Tomo X” en donde “se registró la sentencia aprobatoria de la diligencia de remate”. Hay muchísimos detalles de la escritura que no había podido comprender debido a que no soy muy bueno interpretando la letra cursiva del escribiente que elaboró esta escritura. ¿Quién es Marco A. Botero? ¿Fue él la persona que construyó la casa? Voy a revisar si en el Archivo Histórico de Cali existe en alguna escritura de venta de Villa Felisa por parte de Marco A. Botero en 1924.